monteHace muchos años, en un sitio apartado del mundo entre las montañas, había un pueblecito llamado “La paz”.
Los habitantes vivían en armonía con la naturaleza, dedicados al cultivo de la tierra y al ganado.

Un día el hijo de uno de los jefes, cayo en un profundo sueño del que no había manera de hacerle despertar.
El consejo de ancianos reunido, no sabia que hacer.

De pronto a uno de ellos se le ocurrió pedir consejo a José el ermitaño.
José, era muy mayor y vivía apartado del pueblo en una cueva con su perro y siempre rodeado de libros por todas partes.

Todo el pueblo lo consideraba un hombre muy sabio. Después de escucharlos fue a ver al niño, entonces les hablo de un curandero que vivía en un pueblo muy lejano.

Este se encontraba a unos 15 días de camino. Alado de una enorme cantidad de agua, mas allá de las montañas, de la selva, y de un campo de arena.
Rápidamente el padre del niño, Lucas y varios de los hombres más fuertes del pueblo, se prepararon y salieron al amanecer.

Estos intentaron por todos los medios subir las montañas, pero detrás de cada montaña aparecía otra montaña y detrás de esta otra mas y así estuvieron 15 días, hasta que se les acabo la comida, el agua, les nevó, se perdieron varias veces.

Cansados de tantas montañas y no pudiendo salir de ellas decidieron volver, la caminata, el frío y el hambre les hizo llegar agotados al pueblo.

Fueron a ver de nuevo a José, el sabio ermitaño y le explicaron lo sucedido.
Este, recordó que había un hombre llamado Basilio en un pueblo a tres días de camino, que en su juventud había viajado por todas las montañas acompañando a expediciones de países lejanos.
Al día siguiente fueron a verle.
Le explicaron el tema.
Basilio encantado accedió a ayudarles.
Tardo unos días en preparar a los hombres que le iban a acompañar en el viaje, Lucas (el padre), Isidro(herrero) y Javier(carpintero).
Los entreno en el manejo de las cuerdas de escalada en como preparar los espacios donde iban a dormir, así como las armas que tendrían que utilizar en caso de problemas.
También les preparo en técnicas de supervivencia.

Busco sus antiguos mapas, sus libros de estrellas, preparo meticulosamente el equipaje que iban a llevar, comida, agua, ropa, calzado… etc.
Basilio pensó que quizá no estaban del todo preparados, pero el resto se lo enseñaría por el camino, se dijo a sí mismo.

Salieron temprano. Gracias al mapa que Basilio había guardado durante tantos años, a los 5 días encontraron un paso entre las montañas.
De pronto se encontraron en una gran selva verde, espesa, llena de mosquitos, ruidos y animales de todos los tipos que nunca habían visto.
Basilio se orientaba por los arboles y cuando se veía el cielo por las estrellas.
Llevaba unos machetes que les facilitaron el avance.
Las armas les sirvieron para cazar animales para comer.
Enseño a Javier como recoger agua de las plantas.
Isidro a su vez aprendió a distinguir las raíces comestibles de las que no, gracias a unos dibujos que le dio Basilio.

Lucas era el encargado de preparar el campamento donde dormían cocinar y hacer el fuego.
Gracias a la unión de los cuatro hombres, consiguieron esquivar y al final matar, a unos lobos que les acosaban todo el camino.

Cuando llevaban 6 o 7 días en la selva fueron rodeados por un fuerte grupo de hombres armados.
Basilio no se asusto, él conocía algo del idioma de aquellos extraños y consiguió entenderse con ellos.
Les facilitaron comida, agua y les indicaron el camino hacia el campo de arena.
Gracias a la distribución estricta del agua, la comida, y a las estrellas, consiguieron en 4 días cruzar el campo de arena y llegar al pueblo del curandero.

Este por los síntomas les dio unas hierbas que el creía podían servir.
Les arreglo una habitación, pero Basilio no podía dormir,
¿Si después de todo este camino las hierbas no funcionasen?
A la mañana siguiente hablo largamente con el curandero y consiguió convencerle de que les acompañase, a cambio de unos animales que este les traería.

La vuelta fue mucho más fácil ya que Basilio había ido dejando marcas.
Llegaron al pueblo en 12 días y el niño seguía dormido.
El curandero tardo varios días, pero dio con la enfermedad y por fin lo curo.
Fue una alegría enorme para aquel pueblo que recompenso espléndidamente al curandero así como a Basilio.
Tanto Lucas, como Javier e Isidro, fueron tratados como héroes. Apartir de entonces se convirtieron en guías de su pueblo y de vez en cuando se juntaban con Basilio para planificar viajes, pedirle algún consejo, o simplemente charlar.
Todos fueron felices.

Las personas con experiencia, acompañándonos, nos ayudan a afrontar los problemas y llegar mas lejos en nuestro camino.

Venancio Arguiñano.